Bovero: La democracia está mutando hacia una autocracia

Cátedra de Globalización y Democracia.

Esta es la cuarta conferencia internacional que organiza este año la Cátedra de Globalización y Democracia.

El filósofo italiano fue invitado por la Cátedra Globalización y Democracia, que dirige Ernesto Ottone, y por el Instituto de Políticas Públicas de la Facultad de Economía y Empresa.

Una mirada crítica sobre el estado de la democracia actual entregó el filósofo italiano Michelangelo Bovero en una nueva versión de la Cátedra Globalización y Democracia del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales. El académico –que por primera vez visitó nuestro país–, dictó la conferencia “Las condiciones de la democracia. Una teoría neo-Bobbiana” en la que se refirió a las nuevas características de estos regímenes a partir de los principales aportes teóricos del politólogo Norberto Bobbio (Turín, 1909-2004), quien fue su maestro.

Al comienzo de esta jornada el director de la Cátedra Globalización y Democracia, Ernesto Ottone, destacó la presencia de Michelangelo Bovero en la cuarta cátedra del año, resaltando su aporte a la reflexión contemporánea sobre teoría política, sociedad y Estado, además de su visión sobre la realidad de América Latina en estas materias.

Michelangelo Bovero centró su conferencia en el análisis del estado actual de las democracias. Para el reconocido escritor y ensayista italiano la idea tradicional de democracia, como un modelo posible de organización colectiva o forma de gobierno, ha perdido vigor inclinándose hacia la autocracia, es decir, un tipo de sistema que concentra el poder político en una figura principal.

Bovero observa una decadencia de la práctica democrática contemporánea, donde los abusos de poder se legitiman a través de una ciudadanía mal informada que elige a sus representantes en un proceso que denomina como “servidumbre voluntaria”.

“La experiencia histórica pasada y reciente nos muestra que el (sujeto) electo, investido con un poder personal tiende a subyugar los órganos representativos, reduciendo paulatinamente al parlamento a una función poco más que coreográfica. Y luego también, neutralizando a las instituciones de control. De ese modo, se perfila una clara regresión histórica hacia el paradigma del gobierno de los mejores hombres o peor todavía, al gobierno del hombre, que es el paradigma opuesto al del constitucionalismo”, comentó Bovero.

Según Bovero, que dirige la Cátedra de Filosofía Política en la Universidad de Turín, las reglas del juego democrático que propuso Norberto Bobbio- entre las que se cuentan la condición de igualdad e inclusión social; la libertad subjetiva de la opinión pública; la libertad objetiva de escoger representantes entre diversas alternativas y la imposibilidad de las decisiones políticas de influir en contra de estas garantías–, deben ser analizadas pensando en la decadencia de la práctica democrática contemporánea, donde los abusos de poder se legitiman a través de la ciudadanía mal informada que elige a sus representantes en un proceso que denominó como “servidumbre voluntaria”.

Como resultado de este diagnóstico, Bovero explicó que se impone la llamada “caquistocracia” (el gobierno de los peores) o lo que calificó como “una elección a la inversa”. “Las mismas tendencias que producen la degeneración de las democracias reales, también favorecen un empeoramiento conjunto en la calidad de los sujetos políticos. Es muy fácil que el gobierno de los peores, independiente del color político, crezca en las investiduras de una democracia que se encuentra en vías de mutación autocrática”, agregó.

Respecto a la situación de América Latina, Michelangelo Bovero sostuvo que después de la caída de las dictaduras en la región a fines de la década de los ochenta –período denominado como “la tercera ola democrática”–, el prototipo ideal de régimen democrático también evolucionó hacia el gobierno de los peores. Según el filósofo, esto se debe a la tradición presidencialista que impera en la región, donde se impone la cultura del caciquismo y el caudillismo, y que se ve reforzada por contiendas electorales marcadas por la “videolección” o el triunfo de candidatos “teleinventados”.

“La democracia es un artificio humano, una obra de arte, quizá la mejor obra del arte de la convivencia que el género humano haya proyectado, bien o mal haya realizado, y que parece estar decidido a desfigurar. Hoy en el mundo la democracia se encuentra seriamente dañada, en las arquitecturas institucionales de los regímenes que seguimos llamándolos –por tercos– democráticos, y en los registros mentales de los ciudadanos que vivimos en ellos. Frente a una obra de arte dañada debemos restaurarla”, concluyó Bovero.

Fuente: Universidad Diego Portales